Cultura Empresarial: Motivación

Llegamos al último de los 6 posts sobre la cultura empresarial. En estos posts te he hablado de la importancia que tiene en un negocio definir y aplicar la cultura empresarial en las actuaciones del día a día. Si cada decisión que tomamos en nuestro negocio, por insignificante que nos parezca, está alineada con la cultura organizacional de la empresa, será un paso más que hemos dado para lograr nuestro propósito.

El último tema del que quiero hablarte es la motivación. Como siempre, te recomiendo leer los posts anteriores si aún no lo has hecho.

La motivación se define como un impulso interior que lleva a una persona a actuar o realizar algo. Hay múltiples teorías que hablan de este tema, os voy a mostrar dos de ellas, de manera resumida, que me parecen especialmente interesantes.

Teoría de los factores motivadores e higiénicos:

Frederick Irving Hertzberg, tras un importante estudio, concluyó que hay dos tipos de factores en cuanto a motivación se refiere:

_ Factores higiénicos:

Se denominan así a una serie de factores que, de no estar presentes, provocan insatisfacción en el entorno laboral, pero que poseen una capacidad muy limitada para motivar. Una vez que se aplican de manera correcta la inversión en ellos por parte de la empresa no genera un incremento en la motivación de manera proporcional.

Entre estos factores estarían:

  • Condiciones de trabajo y bienestar (horario, ubicación, instalaciones…)
  • Políticas de la compañía y la administración (normativa, reglamentos…)
  • Sueldos (salario, retribuciones, bonificaciones…)
  • Estabilidad en el puesto (autoridad del puesto, relaciones con los demás…)

_ Factores motivadores:

A diferencia de los anteriores, el incremento de estos factores influye de manera importante en la satisfacción laboral y por lo tanto en la motivación de las personas. Sería interesante, por lo tanto, que las empresas cuidaran especialmente e invirtieran, una vez cubiertos los factores higiénicos, en éstos otros:

  • Reconocimiento
  • Delegación de la responsabilidad
  • Autonomía en el puesto de trabajo
  • Utilización plena de las habilidades personales
  • Ampliación o enriquecimiento del cargo (ampliación de responsabilidades, ascensos…)

Conclusiones sobre la teoría de Herzberg:

_Algunas de las estrategias motivacionales que se han venido empleando hasta ahora (factores higiénicos) no dan el resultado esperado, ya que estos elementos, llegado un punto, no generan mayor motivación.

 _ La segunda idea es que el solo aumento de los salarios no sirve para motivar. De acuerdo con Herzberg, en la medida en que el dinero se convierte en un factor estándar en el trabajo, pierde inmediatamente su capacidad motivadora.

_ Hay otros muchos factores (factores motivadores) que en muchos casos no suponen un coste económico para la empresa y en cambio, pueden reportar muchos beneficios en todos los sentidos.

Pirámide de las necesidades de Maslow:

Quizá ésta sea de las teorías más conocidas. Abraham Maslow, psicólogo humanista, elaboró una teoría muy completa sobre la motivación de las personas. Maslow aseguraba que estas necesidades se van satisfaciendo de manera jerárquica, es decir, que las primeras se han de satisfacer antes que el resto, y que una vez satisfechas estas la persona buscará satisfacer las de nivel superior.

Aquello que motiva a la persona es la búsqueda del equilibrio entre necesidad y satisfacción.

Aplicación en la empresa:

La aplicación en la empresa de esta teoría pasa, una vez más, por el conocimiento de las personas que trabajan en el equipo. Cada persona estará buscando satisfacer una de estas necesidades. Como líderes del equipo, debemos saber cuál de ellas es la que buscan satisfacer y motivar desde ahí a esa persona.

De nuevo en esta teoría vemos que las personas, una vez cubiertas sus necesidades básicas, como pueden ser tener un puesto de trabajo y un salario suficiente para cubrir su nivel de gastos, comienzan a querer otro tipo de cosas, lo que se llaman necesidades sociales, como puede ser sentirse parte de un grupo (pertenencia), sentir que le reconocen su trabajo (reconocimiento) o puede buscar la autorrealización a través de un proyecto con el que se sienta especialmente comprometido, una meta personal.

Algunas veces he escuchado a clientes hablar sobre la imposibilidad de motivar a sus trabajadores debido al desembolso tan importante que supone para el negocio un aumento de sueldo, un bonus o algún otro tipo de retribución económica. En muchas ocasiones se piensa que ésta es la única manera de “motivar”.

Como hemos visto, ambas teorías expuestas aquí (y muchas otras) comparten la idea de que factores como el reconocimiento, tanto de los jefes como de los colaboradores y colegas en el ámbito laboral, puede ser un gran motivador. La implicación en un proyecto con el que comparten valores o la creación de un propósito común en la empresa son actividades que aumentan de manera muy importante la implicación y motivación del equipo en la empresa y no suponen un desembolso económico para la compañía. Hablamos de lo que se ha llamado salario emocional y en la mayoría de los casos es un factor determinante cuando hablamos de retención de talento en la empresa.

Si quieres saber más sobre las teorías que utilizamos para trabajar la motivación de los equipos o necesitas ayuda para aumentar la motivación del tuyo, no dudes en escribirme:

Y si te interesan los temas empresariales y cómo trabajarlos desde el coaching y la inteligencia emocional, suscríbete al blog para no perderte nada.

Cultura Empresarial: Liderazgo

Hemos llegado al penúltimo de los posts sobre Cultura Empresarial. En este caso voy a hablarte sobre uno de los temas “estrella” que trabajamos desde el Coaching: el Liderazgo.

Es ese “santo grial” que todos los gestores de equipos buscan, la “receta mágica” que todos quieren, así que, sin más, vamos a empezar a hablar de Liderazgo.

El liderazgo es el arte de conseguir que alguien haga algo que tú deseas, porque él quiere hacerlo también.

Dwight Eisenhower

En primer lugar, te diré que, como ya sabes, el liderazgo empieza por un@ mism@, por lo que el primer paso para lograr ser un buen líder pasa necesariamente por el Autoconocimiento.

Autoconocimiento:

Hay muchas teorías sobre las cualidades necesarias para ser un buen líder, pero hay 6 cualidades que podrían resumir de manera muy clara lo que se necesita para liderar:

1. Un líder genera confianza en los demás. A diferencia del jefe tradicional, que en muchas ocasiones basa su autoridad en el temor que le da el cargo que ostenta, un buen líder da seguridad a su equipo y disipa el temor y los miedos de las personas que lo componen.

2. Es una persona íntegra: Las personas íntegras son fieles a sus valores, actúan en base a sus creencias y además se preocupan de hacer crecer y potenciar a las personas que tienen a su alrededor. Estas personas tienen grandes equipos porque confían y apuestan en las personas que los componen, ponen el foco en sus fortalezas y las potencian haciendo así que éstas lleguen a ser extraordinarias.

Cuando las personas creen en sí mismas es increíble lo que pueden lograr.

3. Un buen líder tiene una actitud tolerante y abierta, está siempre dispuesto a escuchar nuevas ideas y no piensa que ya lo sabe todo. Está en disposición de actualizarse constantemente, respeta y tiene en cuenta el resto de las opiniones. Entiende que siempre puede haber alguien que sepa más que él/ella de algún tema o puedan tener mejores ideas.

4. El líder tiene un sueño y sabe cómo llegar a conseguirlo. Guía al equipo y se adelanta a las dificultades convirtiéndolas en retos y oportunidades.

La excelencia de un líder se mide por la capacidad de transformar los problemas en oportunidades

(Peter Druker)

5. Escucha: Un buen líder es capaz de adelantarse a los acontecimientos o detectar oportunidades o conflictos en el equipo porque escucha de manera activa, es decir, presta el 100% de su atención.

Recuerda que siempre gana quien más observa y más escucha.

6. Por último, una de las cosas que distingue a los líderes es su capacidad de actuar cuando los demás se bloquean. Son personas valientes, que asumen riesgos y ponen acción en sus sueños, para convertirlos en realidades.

Diferencias entre el Líder y el Jefe tradicional:

Hay muchas características que sirven para identificar si eres un líder o por el contrario actúas como el llamado jefe tradicional o gestor. En el siguiente cuadro te muestro algunas de las diferencias más significativas:

Los tipos de liderazgo:

Basándonos en la distinción que hace Daniel Goleman de los estilos de liderazgo tendríamos 6 tipos que os paso a explicar brevemente:

_ Estilo coercitivo:

Es aquél en el que la dirección dice claramente lo que quiere y espera una reacción inmediata de los colaboradores. En este estilo no se permiten las opiniones y se exige cumplimiento de las instrucciones.

_ Estilo autoritario:

En este caso, según Goleman, el líder moviliza a la gente hacia una visión. Trata de explicarles que hay detrás de es visión y cuáles son los beneficios de seguir su camino tanto para ellos como para la organización.

_ Estilo afiliativo:

Este estilo promueve el buen ambiente laboral en el equipo. Estrecha las relaciones entre las personas que trabajan en la misma empresa y crea lazos emocionales.

_ Estilo democrático:

El estilo democrático involucra a los colaboradores en las decisiones, les hace partícipes y fomenta el consenso. Busca generar nuevas ideas y comprometer a los integrantes del equipo.

_ Estilo pionero:

Es el “haz lo que yo haga”. El líder marca el ejemplo a seguir, pero también marca el nivel de exigencia, normalmente muy alto.

_ Estilo formativo:

En el ultimo de los seis estilos, el líder se preocupa por la capacitación del equipo, no sólo por su desarrollo en el puesto actual sino por el desarrollo en el futuro.

Y una vez explicados los seis estilos,

¿Cuál es el que tú sueles utilizar? y , ¿Cuál piensas que sería el mejor?

Pues como seguramente ya habrás imaginado, depende de la situación. Y ahí está la clave del liderazgo: en la capacidad para utilizar un estilo u otro, la flexibilidad para adaptarse a todos y la intuición para saber qué estilo usar en cada momento.

Y esto, ¿Cómo se consigue?

Pues como dice Daniel Goleman (considerado uno de los padres de la Inteligencia Emocional) cada estilo de liderazgo contiene unas competencias emocionales concretas, por lo que el desarrollo de un estilo de liderazgo pasa por el desarrollo de la Inteligencia Emocional.

Además, para que un líder sepa qué estilo aplicar en cada momento, será necesario (como ya hemos mencionado en otros posts) el conocimiento profundo del equipo.

Si quieres saber más sobre este tema, no dudes en escribirme:

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Cultura Empresarial: Creando Equipos

Continuamos con los posts sobre cómo crear una cultura empresarial sólida que ayude a nuestro negocio a crecer de una manera segura y sostenible.

Como siempre, te recomiendo leer los posts anteriores, en los que hablo sobre los beneficios que puede reportar a tu empresa definir y trabajar una buena cultura empresarial, sobre cómo puedes definir los pilares de tu empresa: misión, visión, valores y propósito y sobre la importancia de comunicar después todo esto a tu equipo, con el objetivo de implicarlos en el proyecto empresarial.

En este post, hablaremos sobre cómo pasar de grupo de trabajo a equipo y te daré algunas claves para crear equipos eficientes.

¿Comenzamos?

Lo primero será definir qué es un equipo.

A menudo se suele confundir equipo con grupo de trabajo. El hecho de que un grupo de personas trabajen para la misma empresa, ya sea en el mismo espacio físico o no, no les convierte en un equipo.

Veremos en primer qué características tiene un grupo de trabajo:

  • El liderazgo está poco identificado.
  • Las personas que lo componen se mueven por motivaciones e intereses personales.
  • La comunicación está desestructurada.
  • En muchas ocasiones se sienten unidos por algo eventual o por razones administrativas.
  • La visión es individual.
  • Existe mucha rigidez en las normas.

En cambio, cuando hablamos de equipo, hay 4 claves imprescindibles que deben darse:

  • Hay un liderazgo definido, aunque éste puede variar, pero todo el mundo sabe quién es el líder en cada momento y situación.
  • Un equipo está dotado de recursos necesarios para conseguir el objetivo.
  • Existe un calendario conocido y compartido por todos los miembros del equipo.
  • Están unidos por un objetivo común. Todos “reman” hacia la misma dirección y saben hacia dónde tienen que ir.

Si quieres que tu equipo realmente lo sea piensa si se están dando los 4 requisitos y si no es así cuál de ellos os falta. En este caso, ¿Qué puedes hacer para conseguirlo? Establece un plan de acción y logra que tu grupo de trabajo sea un equipo.

Potencia el talento del equipo:

¿Te gustaría ser capaz de retener y potenciar al máximo el talento del equipo?

No es tan difícil como parece. La clave en este caso está en escuchar y conocer a todas las personas que componen el equipo. Ya hemos hablado en algún otro post de la importancia de conocer a las personas y ponerlas en valor.

Si no conoces a las personas que trabajan contigo, ¿cómo vas a poder potenciarlas? Y no me refiero sólo a un conocimiento superficial sino a un conocimiento de sus expectativas, inseguridades, qué les incomoda de su puesto de trabajo o qué necesitan que tenga un proyecto para sentirse parte del mismo.

Te sugiero aquí que hagas un ejercicio sencillo: escribe una lista de todas las cualidades de las personas de tu equipo y reflexiona sobre si están desarrollando todas esas cualidades en su puesto de trabajo actual. Es posible que en muchas ocasiones no se les esté dando a las personas la oportunidad de desarrollar todo su potencial. Añade también qué expectativas tienen en la empresa (requisito imprescindible como veremos en otro post para poder motivarlas), qué problemas se están encontrando o cómo podrías apoyarlas mejor.

Para que las personas desarrollen su potencial deben sentir que tienen tu apoyo y la libertad suficiente para tomar sus propias decisiones. Por este motivo los estilos jerárquicos están desapareciendo en las empresas, dando paso a estructuras planas donde la comunicación es más fluida. Las consecuencias de esto es una mejora en el clima laboral y la sensación de un aumento de flexibilidad, libertad y seguridad por parte de los empleados.

Las personas quieren sentir que aportan e importan, estás son las claves cuando trabajas en equipo. Te sugiero ahora que analices tu equipo y la situación en la que se encuentra cada miembro del mismo. ¿Piensas que sienten que están aportando algo al equipo?, ¿Se están sintiendo importantes en él?

Delegación eficaz:

La formación de equipos eficientes pasa obligatoriamente por practicar una delegación eficaz. A menudo se suele confundir delegar con “pasar el marrón a otro”.

Hay algunas claves importantes para delegar son:

1. Elige qué tareas vas a delegar: estas tareas deberían ser tareas repetitivas y con poca repercusión en la cuenta de resultados de la empresa. Haz una lista de todas las tareas que realizas y piensa cuál de ellas se podrían delegar a otra persona. Si te cuesta delegar porque sientes la necesidad de controlar todo piensa que esa es una señal de falta de seguridad. ¿Qué necesitas para cubrir esa seguridad que te falta? ¿Cuáles son las tareas propias de tu puesto?

2. Escoge qué personas cumplen el perfil para realizar esa tarea: De nuevo, es muy importante conocer a las personas que trabajan en el equipo para saber quién tiene aptitud y actitud para realizar esa o esas tareas. Asigna cada tarea del paso anterior a una persona.

3. Da libertad en cómo realizar esa tarea: Deja claro el objetivo o meta final de esa tarea, así como los plazos o cualquier otra información relevante y acepta que “siempre hay varios caminos para llegar a un punto”, da autonomía para que cada persona escoja el “camino” que quiera.

4. Supervisa: Supervisar no es lo mismo que controlar. Controlar es dirigir o dominar, en cambio, supervisar significa vigilar, hacer un seguimiento y apoyar. No debes desentenderte de la tarea sino hacer un seguimiento y preguntar si necesita algo. Recuerda que debes de proveer de recursos a las personas que componen el equipo para que lo sea realmente. Ellas deben sentir que cuentan con tu apoyo en caso de que lo necesiten.

Diversidad en los equipos:

Las personas tenemos por naturaleza una tendencia, unas habilidades que de manera natural realizamos y si estas habilidades son debidamente potenciadas podemos convertirnos en personas excelentes en ese campo.

De nuevo, este ejercicio pasa por conocer a los miembros del equipo e intentar potenciar aquello que de manera natural hacen mejor. ¿Cómo se consigue esto? Pon el foco en lo positivo, así lograrás verlo. La diversidad en los equipos, al igual que en el resto de los entornos, lejos de ser un perjuicio es un gran beneficio. Aprovecha los diferentes puntos de vista, las distintas maneras de percibir las situaciones que tenemos cada persona, las sinergias que puede aportar cada miembro, da libertad para fomentar la creatividad… los beneficios que se pueden obtener son numerosos.

En resumen:

Para crear buenos equipos es imprescindible que conozcamos a las personas, sus expectativas, sus miedos e inseguridades, qué es lo que les hace implicarse (sus valores) y como ya hemos dicho en otros posts que sus valores estén alineados con los de la empresa es un requisito para que el equipo funcione.

Si quieres saber más sobre éste tema, no dudes en escribirme:

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Cultura Empresarial: Comunica e Implica

Como continuación a la serie de post basados en cómo trabajar la Cultura empresarial, hoy vamos a hablar sobre la comunicación de los conceptos definidos en el anterior post y cómo conseguir que todas las personas se impliquen en la empresa.

Si aún no has leído los post anteriores sobre este tema, te recomiendo que lo hagas antes de continuar.

Comienzo por hablarte de la importancia de la comunicación en general y en particular en el entorno empresarial. Es curioso que en la llamada “Era de la comunicación” en la que vivimos, sea cuando menos y/o peor nos comunicamos. De hecho, la comunicación interpersonal es el área de trabajo más demandado en los procesos de coaching ejecutivo según el último barómetro publicado por la Asociación Española de Coaching Ejecutivo y Organizativo (AECOP). Sin duda, es algo para reflexionar, ya que es el origen de muchos conflictos y problemas que surgen en las empresas.

Tan importante es definir qué se busca en la empresa, cuáles son los objetivos y el propósito de la misma, como comunicarlo después a todas las personas que trabajan en la organización.

Paso 2: Comunica la Misión, Visión, Valores y Propósito a la empresa para que se sientan implicados y parte del proyecto de la empresa:

En algunos casos l@s empresari@s tienen claros esos términos, pero no son conscientes de que el resto del equipo los desconoce. No sirve de mucho entonces el paso anterior que hemos dado.

Desde el primero hasta el último de los empleados deben ser conocedores de qué hace la empresa (Misión), de cómo los hace (Visión) y, sobre todo: Para qué lo hace, cuál es la meta que persigue la empresa (el Propósito).

Una buena comunicación y transparencia en estos temas básicos de la empresa hacen que la toma de decisiones diaria sea más fluida, ya que todo el mundo tiene claro qué busca la compañía. Ser capaces de generar un propósito común en la organización hace que se garantice gran parte del éxito de la empresa.

Tema a parte son los valores. Los valores deben ser conocidos por tod@s, pero aquí hay un paso más: deberían además ser compartidos por todos los integrantes del equipo. Esto no siempre es así, y es fuente de constantes conflictos en las relaciones diarias.

Un consejo para conseguir que los valores de la empresa y los de todos los trabajadores estén alineados es que esto se produzca de manera natural, ya que es muy difícil conseguirlo de manera forzada. Por esto, se debería prestar especial atención a este tema en las entrevistas de trabajo. Esto es un beneficio a largo plazo para tod@s.

Algunas de las consecuencias directas de este modelo de gestión de “libro abierto” que propongo son:

_ Las personas que trabajan en la empresa se sienten partícipes, pertenecientes de un objetivo común, se sienten valoradas y apreciadas.

_ Cuando sabemos exactamente qué se espera de nosotros, aumenta notablemente el rendimiento y la eficiencia.

_ Los trabajadores que comparten el propósito de la empresa en la que trabajan tienen un plus emocional que les vincula, por lo que disminuyen los valores del índice de rotación.

_ Se genera una corresponsabilidad entre todos.

Algunas claves para mejorar la comunicación en la empresa son:

_ Lo importante no es lo que se dice, sino lo que se entiende:

Existe una parte del mensaje que se va perdiendo, que no se retiene o capta, o que se interpreta de diferente forma en función de quién lo escucha, es lo que se llama el embudo de la comunicación.

_ Utiliza un Lenguaje apreciativo:

Céntrate en las soluciones y no en los problemas.

Evita palabras negativas.

Pon el foco en lo positivo.

Evita prejuicios y asume que cada persona tiene un punto de vista diferente. (Lo que en programación neurolingüística se conoce como: “el mapa no es el territorio”).

_ Adapta tu mensaje al estilo de comunicación de tu interlocutor.

Cada persona tiene una preferencia, unos filtros a la hora de escuchar, entender y asimilar lo que escucha, definidos en función de sus experiencias y su sistema representacional (hay personas visuales, auditivas y kinestésicas, que darán más importancia a lo que ven, escuchan o sienten en función de cuál sea su sistema preferente)

_ Presta especial atención a la comunicación no verbal: La comunicación no verbal se divide en lenguaje paraverbal (tono, ritmo, velocidad… de las palabras que decimos) y lenguaje no verbal (son todos los gestos que realizamos al hablar y que deberían acompañar a nuestro lenguaje verbal). Se obtiene mucha más información del lenguaje no verbal que del verbal. Si no hay coherencia entre ambos, escucha “lo que no se dice”, el lenguaje no verbal es muy difícil de manipular.

_ Practica la escucha activa: Es decir, presta toda tu atención al interlocutor. La escucha activa requiere un esfuerzo para captar, atender e interpretar la totalidad del mensaje. Significa escuchar con atención a la comunicación verbal y no verbal, e indicar después a quién nos habla lo que creemos que hemos entendido.

_ Conoce a todas las personas que trabajan en tu empresa: La mejor forma de comunicarse es conociendo a tu interlocutor y adaptando el lenguaje y la escucha a esa persona, por lo que es imprescindible conocer a las personas. (Profundizaremos sobre este tema en otro post más adelante)

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Cultura Empresarial: Misión, Visión, Valores y Propósito

Como vimos en el post de la semana pasada, los beneficios para la empresa y las personas que trabajan en ella de tener una buena cultura empresarial, bien definida y compartida, son múltiples. Te recomiendo que leas el anterior post primero, si aún no lo has hecho.

Este es el 2º de los 6 post en los que te quiero hablar sobre la importancia que tiene la cultura empresarial en las organizaciones, en sus resultados y cómo afecta a las personas que trabajan en ellas. Recuerda que todos los negocios, independientemente de su tamaño, deberían tener bien definida su cultura empresarial, ya que nos sirve de guía en nuestras acciones diarias. Nos ayuda a distinguir qué nos acerca a nuestro objetivo.

Paso 1: Definir la Misión, Visión, Valores y Propósito de la empresa

Comencemos por el primer paso (de los 4 que veremos) para empezar a definir la cultura empresarial de tu negocio.

Misión:

Se trata de definir todos los productos y/o servicios que la empresa ofrece. Haz un listado exhaustivo, puedes agruparlos en función de su naturaleza y establecer tablas para diferenciarlos.

La definición de misión suele ser extensa, detallada y pormenorizada.

Visión:

Aquí ya vamos a ir aportando tu valor añadido. La visión responde a estas preguntas:

_ ¿Qué haces tú que no hace tu competencia del sector?

_ ¿Cuál es tu valor añadido?

_ ¿Por qué escoger a tu negocio, ¿qué es lo que te diferencia del resto?

La visión es esa manera que tienes tú de enfocar el negocio, solo tuya, es lo que te diferencia del resto.

Aquí te recomiendo que te detengas y hagas un análisis de tu experiencia y vivencias. Lo que te dará el valor añadido es tu bagaje, lo que eres es el resultado de todo lo que has vivido. Comenzando por habilidades innatas que tenías en la infancia, aficiones por las que te has interesado desde joven, estudios y formaciones, experiencia laboral y hobbies a los que dedicas tu tiempo libre. Todo puede servirte para definir tu valor añadido, eso que sólo tú puedes aportar porque forma parte sólo de tu vida.

Valores:

Muy relacionados con la visión, son esos pilares sobre los que se asienta toda la estrategia empresarial y deben ser VALORES REALES. Escoge unos 5 valores que representen el día a día de la empresa. De poco sirve escoger los valores porque los copies de algún sitio, porque queda bien ponerlos en la web o colgarlos en una pared de la oficina cuando luego nadie los conoce, no los tienen integrados en sus actividades diarias y, sobre todo, no representan en absoluto a la empresa.

Los valores deberían estar presentes en todas las actividades que se realizan en la empresa y compartidos por todas las personas que trabajan allí.

Si tienes problemas para elegir los valores te ofrezco un par de ideas:

  • Piensa en una empresa de referencia para ti en tu sector, ¿Qué es lo que resaltarías de ella?, ¿En qué te gustaría parecerte?, es posible que sean sus valores los que admiras.
  • Cuando imaginas tu empresa en el futuro: ¿Cómo te gustaría que fuera?, ¿Cómo quieres que sea percibida por los clientes, proveedores, colaboradores…? ¿Qué valores tiene esa empresa que imaginas?

Propósito:

Y, ¿para qué haces todo esto?

¿Qué te hizo escoger este negocio y no otro?, ¿Con qué soñabas cuando comenzaste? Ese es el propósito, y debe ir más allá de un objetivo puramente económico, eso no diferencia a tu empresa de las otras. El propósito es la esencia de la empresa, lo que la mueve, el objetivo al que quiere llegar. Teniendo claro la meta, es más fácil distinguir el camino que te llevará hacia ella. Si no tiene todo el mundo claro dónde quiere llegar, ¿Cómo esperas que sepan hacia dónde ir?

El propósito debería ser una frase, concreta y que dé sentido al trabajo diario.

Algunas veces cuesta un poco definir todo esto, otras hay que recordarlo, ya que hace años que sí que estaba claro, pero los acontecimientos diarios nos hacen olvidarlo. Es importante que estos conceptos estén siempre presentes, ya que, como te he dicho, son mucho más que meras frases y palabras, son la guía de nuestra empresa.

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Cultura Empresarial

La cultura empresarial es un tema mucho más importante de lo podemos pensar, de hecho, muchas empresas superaron grandes crisis porque tenían una fuerte cultura empresarial, conocida y compartida por todos los empleados. Todo el equipo tenía claro hacía dónde iba y qué necesitaban para llegar a su objetivo.

Las empresas con éxito son aquellas en las que l@s emplead@s se sienten orgullor@s de formar parte. Son las que actúan de manera coherente con sus valores, que generan una identidad corporativa entre sus trabajadores y tienen una cultura empresarial que guía la conducta diaria.

La cultura organizacional es la clave del éxito para muchos y sin duda, una potente herramienta para retener el talento dentro de la empresa y aumentar el compromiso y la implicación de todas las personas que trabajan en la organización.

Lo primero es señalar que este tema no es sólo para grandes empresas, cualquier Pyme o negocio de autónomos deberían tener clara cuál es su cultura empresarial, ya que, como veremos en los siguientes posts, marcará una guía importante para lograr sus objetivos y propósitos empresariales. De lo contrario, si un negocio no tiene claro qué camino debe elegir, si no tiene unos cimientos fuertes y unos principios solventes, tendrá muchos problemas para reaccionar cuando se encuentre con situaciones imprevistas o de crisis como la actual, ya que no sabrá “qué viento es el que le lleva a su meta”. El resultado en este caso es la falta de dirección.

No hay viento favorable para quién no sabe dónde va.”

(Séneca)

¿Por qué es importante definir la Cultura Empresarial?

Si aún no estás convencid@ de lo importante que es trabajar una cultura empresarial, aquí tienes algunos importantes beneficios para las empresas que tienen bien definida su cultura empresarial:

_ La retención de talento es sin duda uno de los mayores beneficios: las personas que trabajan para este tipo de empresas se sienten identificadas y orgullosas de trabajar en ellas. Hay un componente emocional importante que les une a la empresa.

_ Según algunos estudios más del 40% de las personas que acuden a una entrevista de trabajo han revisado la cultura empresarial de la compañía a la que acuden. Por lo que es una herramienta imprescindible para captar el talento.

_ Se fomenta la creatividad, la innovación y la responsabilidad en la empresa y se potencia la carrera profesional de los trabajadores.

_ Una empresa con una cultura organizacional bien definida y trabajada cuida el salario emocional de sus trabajador@s, aporta un valor añadido al ser consciente del valor y la importancia de las personas.

_ Se generan respuestas más eficientes ante los procesos de cambio continuos a los que se enfrentan las organizaciones.

_ Se produce un crecimiento sostenible y sólido en la empresa.

_ Aumenta la cohesión de equipos, buen clima laboral, entorno colaborativo… lo que se traduce en un aumento en la eficiencia y rentabilidad de las empresas.

_ La cultura empresarial también se percibe por parte de los clientes, proveedores, colaboradores… por eso es muy importante que los autónomos son empleados también la definan y trabajen.

Y, ¿cómo se genera una cultura empresarial?

Una cultura empresarial se refleja en las acciones diarias de tod@s, no son sólo unas frases bonitas en la web o una lista de palabras colgadas en la oficina, de las que luego nadie sabe su origen, significado o por qué razón alguien las puso allí. La cultura empresarial se “respira” en cada actividad, en cada venta de un producto o servicio, en el servicio al cliente, en la planificación estratégica, en la solución de problemas cotidianos… por todas estas razones, será mucho más fácil lograrlo si todas y cada una de las personas que trabajan en el equipo comparten los valores y el propósito de la compañía.

Para conseguir esto, yo trabajo con un método basado en coaching y que se compone de 4 pasos:

  • 1_ Definir misión, visión, propósito de la empresa y los valores que servirán de base.
  • 2_ Comunicar la misión, visión, valores y propósito de la compañía a toda la plantilla, con el objeto de que se sientan implicados y parte del proyecto empresarial.
  • 3_ Crea equipos o revisa los que hay. Conoce en profundidad a las personas que trabajan en la compañía y delega de manera eficaz.
  • 4_ Revisa las técnicas de Liderazgo y Motivación que se están aplicando y adáptalas a lo que cada persona persigue.

Veremos en profundidad cada uno de estos pasos y algunas recomendaciones en los siguientes posts para conseguir que tu negocio defina su propia cultura empresarial.

Si te interesa el tema, suscríbete al blog para no perderte los siguientes consejos y tips para que definas la cultura empresarial de tu empresa.

La Resiliencia en el Trabajo

La definición de Resiliencia según la RAE es la siguiente:

“Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un 

estado o situación adversos.”

Se considera una de las habilidades soft o blandas y está muy relacionada con la inteligencia emocional de la persona. En mi opinión es una de las habilidades imprescindibles para un buen líder, la resiliencia es la capacidad que tiene una persona para enfrentarse con éxito a unas condiciones de vida sumamente adversas.

En el trabajo, más aún en los entornos actuales plagados de inseguridad, incertidumbre y más cambiantes que nunca, la capacidad de resiliencia de cada uno será clave para adaptarse a los nuevos escenarios a los que nos enfrentamos.

¿Qué necesitas para ser una persona resiliente?

Gestión de emociones: Conocer las emociones y saber qué te indican es imprescindible para superar las situaciones de una manera más rápida y eficiente y no caer en el estrés.

Flexibilidad: La capacidad de adaptarse a las nuevas situaciones, saber reaccionar y cambiar el rumbo si es preciso. No perder de vista tu propósito, pero sí encontrar una nueva manera de conseguirlo.

Apoyo: En ocasiones se considera que si una persona pide ayuda es porque es débil, nada más lejos de la realidad. El apoyo en otro profesional o la delegación eficaz hace que tus respuestas sean más efectivas y te permite dedicarte a lo que realmente es importante.

Autoestima: Las personas resilientes tienen una gran confianza en sí mismas y en sus decisiones, son conscientes de sus fortalezas y sus áreas de mejora. Tienen un alto autoconocimiento de sí mismos y saben cómo potenciarse.

Ven las situaciones adversas como un reto: Cuando en la vida nos surge una situación adversa podemos decidir afrontarla de 4 maneras diferentes:

En función de tus aptitudes, si piensas que tienes suficientes para afrontar la situación que ha surgido, y de si tu actitud es positiva frente al cambio, asumimos que la nueva situación es una oportunidad de crecimiento, un RETO. En cambio, cuando pensamos que no somos capaces, que no contamos con los recursos necesarios y además nuestra actitud frente a los cambios es negativa, entonces lo veremos como una amenaza que nos obliga a salir de nuestra zona de confort. Existen otras dos opciones, pensar que tenemos los recursos y las aptitudes necesarias y no atrevernos a afrontar la situación (en esta situación tenemos una actitud cobarde) y, por último, saber que no contamos con lo que necesitamos para superar la situación y aún así decidir afrontarla (sería actuar de manera kamikaze).

Creatividad: Explora diferentes caminos, como dijo Einstein: “Si buscas resultados diferente cambia la acción”. No caigas en tus creencias limitantes y abandones una idea antes de explorarla completamente. En muchas ocasiones abandonamos antes de empezar porque alguien nos dice que ese proyecto es inviable, o porque nosotros mismos pensamos que no somos capaces de hacerlo. Explora la idea hasta el final, analiza sus fortalezas y qué consecuencias positivas y negativas tiene antes de desecharla.

Afrontar las situaciones con una actitud positiva, no quedarnos en la queja, buscar siempre una solución y ser capaces de reinventarnos cuando sea necesario son las claves para avanzar cuando nos encontramos con dificultades en la vida, tanto en el entorno profesional como en el personal.

La actitud con la que nos enfrentemos a dicha situación marcará la diferencia entre decir:

“Esto no lo voy a poder superar” ó “Esto no lo he escogido, pero voy a ver cómo puedo superarlo”

¿Y tú?:

  • ¿Cómo te enfrentas a las situaciones de crisis?
  • ¿Qué te hace falta para ver esas situaciones como un reto?

Recuerda: Tiempos de crisis = Tiempos de oportunidad

Si necesitas apoyo para enfrentarte a esa situación que sientes que no te deja avanzar, ponte en contacto conmigo.

Inteligencia Emocional en el Trabajo

El desarrollo de la Inteligencia Emocional en entornos laborales es imprescindible ya que nos ayudará a mejorar muchos problemas que afrontan las organizaciones, como son la comunicación y los conflictos entre las personas que trabajan en las empresas o el liderazgo.

La Inteligencia emocional es “La capacidad de reconocer, aceptar y canalizar nuestras emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados, lograrlos y compartirlos con los demás.” (Daniel Goleman)

Las emociones funcionan como avisos para indicarnos que algo sucede. La facilidad que nosotros tengamos para leer el aviso, relacionarlo con una situación y manejarla será la que determine cómo viviremos esa situación. Que la superemos con rapidez o que nos quedemos bloqueados sin saber qué nos está queriendo decir ese “aviso”.

Las 5 competencias emocionales según Daniel Goleman son:

  • Autoconocimiento
  • Autocontrol
  • Automotivación
  • Empatía
  • Habilidades sociales

Las tres primeras son competencias Intrapersonales y las dos últimas son Interpersonales, por lo que el desarrollo de todas estas competencias nos ayuda tanto a nivel personal como en la manera de relacionarnos con los demás.

En el entorno laboral en muchas ocasiones las personas mejor preparadas, más inteligentes o con más títulos académicos no son los que triunfan. ¿Cuál es la razón?, el éxito profesional tiene mucho de IE, de la capacidad para relacionarnos, de aceptar las críticas o de cómo hacerlas, son habilidades personales que se pueden desarrollar.

El talento es la suma del coeficiente intelectual y el emocional.

Cómo puede ayudarnos desarrollar la IE en el trabajo:

Algunas de las habilidades muy valoradas en el entorno laboral y que nos pueden ayudar mucho a mejorar el clima y las relaciones en el trabajo son:

Comunicación

Lo importante no es lo que se dice, es lo que se entiende. Por lo tanto, presta atención a tu interlocutor, adapta tu lenguaje a su estilo de comunicación.

Asegúrate de que te está entendiendo, enfócate en soluciones y no en problemas, evita usar palabras negativas y los prejuicios. Si utilizas un modelo de lenguaje apreciativo (enfocado en lo positivo) conseguirás que una comunicación más veraz, más real y en menos tiempo.

Resiliencia

Se conoce como la capacidad que tiene una persona para enfrentarse con éxito a unas condiciones de vida adversas. Según la RAE es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Se trata de la facilidad de reinventarse, de adaptarse a las nuevas condiciones y seguir adelante.

Algunas características de las personas resilientes son:

  • Son personas conscientes de sus puntos fuertes y áreas de mejora, esto les hace proponerse metas objetivas y realizables.
  • Son creativas, la creatividad hace que se amplíen las oportunidades en cualquier situación por la que atraviesen
  • Confían en sí mismas, tienen claros sus objetivos y se sienten seguras.
  • Ven las dificultades como una oportunidad de aprendizaje.
  • Son flexibles.

Empatía

Se conoce comúnmente como la capacidad de “ponerse en los zapatos del otro”. Consiste en captar los sentimientos de la otra persona, en comprender su situación y transmitir esa comprensión.

Para esto es necesario que prestes atención a lo que dicen las personas, tanto a su lenguaje verbal como al no verbal y hazles ver que los has escuchado y entendido con reformulaciones o devoluciones de lo que han dicho. Así la otra persona se sentirá escuchada y comprendida.

Asertividad

Es expresarse de tal forma que defendemos nuestros derechos y opiniones sin herir los derechos y opiniones de los demás, no dejarse manipular ni manipular a los demás.

Hay cuatro estilos de relación entre las personas:

Las personas que se relacionan con el estilo agresivo piensan que son más importantes que las demás, en el sumiso, en cambio, se da más importancia a otra persona que a sí misma. El estilo manipulativo lo ejercen personas que sienten que no se valoran ni ellos ni a los demás y en el estilo asertivo tanto tú como yo somos importantes.

Una persona asertiva describe hechos, no emite juicios, tiene claro su objetivo y lo expresa desde el “yo” y aporta soluciones y motivos.

Liderazgo

El líder provoca que los demás hagan lo que él quiere y que además les guste hacerlo.

Un buen líder inspira y genera confianza, escucha y tiene en cuenta la opinión de los demás, asume riesgos, ve oportunidades donde otros ven problemas y siempre está en disposición de aprender.

La Inteligencia Emocional es una herramienta muy poderosa en entornos laborales, reduce los conflictos y mejora las relaciones. Además, está demostrado que el éxito profesional está más vinculado a la Inteligencia Emocional que a la Inteligencia Racional.

El desarrollo de la Inteligencia Emocional puede dar muchos beneficios a los negocios, mejorando las relaciones entre los equipos de trabajo, mejorando el clima laboral, la satisfacción de las personas que trabajan en la empresa y como consecuencia, haciendo crecer a la empresa.

Si te gustaría aplicar la Inteligencia Emocional en tu empresa escríbeme:

negociosconkorazon@gmail.com

Lo esencial es invisible a los ojos

Me encantan las frases, y la obra “El Principito” de Antoine Saint-Exupéry es una buena fuente de inspiración.

Traigo esta frase en particular al mundo empresarial para hablar de la importancia de la esencia de las organizaciones, de lo que “no se ve”.

En mi opinión, lo que marca la diferencia y lo que hace que una empresa se mantenga durante décadas generando además un crecimiento sostenible “no es visible a los ojos”.

La definición de la Misión, Visión y Valores de una empresa es esencial para poder conseguir el Propósito de la misma. Me encuentro que, en muchos casos, estas definiciones están claras y bien visibles en la web de la empresa, incluso enmarcadas en las instalaciones, pero en la realidad no conforman los cimientos de la misma y los empleados no las tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones en su día a día. Por lo que, en realidad, esto no sirve para nada.

El plan estratégico de las empresas debería ser la manera de llegar desde la Misión al Propósito, basado y apoyado siempre en la Visión y los Valores que son la base de la empresa, es decir, aquello que la hace diferente, el valor añadido que la diferencia del resto de empresas de su sector y que la hace única. Por la importancia que tienen estos conceptos en la empresa, se debe prestar especial atención y dedicarle el tiempo suficiente a definirlos, y no hacer simplemente por “una moda”, ya que marcan la dirección que seguirá la organización, y ya se sabe que “no hay viento favorable para quién no sabe hacia dónde va” (Séneca). Y si no dime: si no sabes hacia dónde te diriges ¿Cómo sabes qué camino has de tomar o qué oportunidades aprovechar cuando se presenten?, seguramente parezcas más una veleta girando en función de las rachas de viento unas veces hacia un lado y otras en el sentido contrario.

Te doy algunas claves para definir estos conceptos en tu empresa:

Misión:

Para definir la Misión de tu empresa debes contestar a la pregunta: ¿Qué haces?, ¿A qué te dedicas?, ¿Cuáles son los productos o servicios que ofreces?

La respuesta a esta pregunta ha de ser extensa, incluyendo toda tu cartera de productos y/o servicios de manera detallada.

Visión:

Este concepto se obtiene respondiendo a la pregunta: ¿Cómo lo haces?, ¿Qué es lo que te diferencia del resto de empresas de tu sector?, ¿Cuál es el valor añadido que tú o tu empresa tiene y tu competencia no?

Esta respuesta es clave, debes apoyarte en tus fortalezas y las de tu empresa para definirla. Será una respuesta más corta que la anterior y mucho más concreta.

Valores:

Son esos principios en los que se basa tu negocio empresarial, aquellas características o cualidades que están presentes en todo lo que haces. Es recomendable que sean en torno a 5 y que todos los empleados de la organización las conozcan y compartan, eso facilitará mucho el trabajo diario y evitará muchos conflictos.

Propósito:

¿Dónde quieres que esté tu empresa en unos años?, ¿Cuál es la razón por la que decidiste crear tu empresa?, ¿Qué sueños tenías y qué era lo que querías conseguir?, en definitiva: ¿Qué hace que cada día vayas a trabajar con ilusión?

La respuesta a esta pregunta debería ser mucho más concreta que las anteriores, una sola frase con la que te sientas representad@.

En resumen :

Tener un propósito empresarial claro marca la dirección a seguir, el objetivo por el que todos los integrantes del equipo trabajan, por lo que es imprescindible que todos los miembros lo conozcan y lo tengan claro. El camino para llegar a ese objetivo estará asentado en los valores, por lo que cuanto más sólidos sean más firme será el terreno que pisamos (cuestión muy importante en el entorno VUCA que vivimos), y cómo llegaremos a conseguirlo estará definido por la Misión y Visión empresarial de nuestra organización. Son conceptos que debes trabajar con tiempo y dedicación, pensando en algunos momentos en qué es lo que te llevo a iniciar tu actividad empresarial.

Espero haberte ayudado a aclarar estos conceptos, si necesitas alguna aclaración no dudes en ponerte en contacto conmigo.

Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.

(Antoine Saint-Exupéry, El Principito)