Cultura Empresarial: Creando Equipos

Continuamos con los posts sobre cómo crear una cultura empresarial sólida que ayude a nuestro negocio a crecer de una manera segura y sostenible.

Como siempre, te recomiendo leer los posts anteriores, en los que hablo sobre los beneficios que puede reportar a tu empresa definir y trabajar una buena cultura empresarial, sobre cómo puedes definir los pilares de tu empresa: misión, visión, valores y propósito y sobre la importancia de comunicar después todo esto a tu equipo, con el objetivo de implicarlos en el proyecto empresarial.

En este post, hablaremos sobre cómo pasar de grupo de trabajo a equipo y te daré algunas claves para crear equipos eficientes.

¿Comenzamos?

Lo primero será definir qué es un equipo.

A menudo se suele confundir equipo con grupo de trabajo. El hecho de que un grupo de personas trabajen para la misma empresa, ya sea en el mismo espacio físico o no, no les convierte en un equipo.

Veremos en primer qué características tiene un grupo de trabajo:

  • El liderazgo está poco identificado.
  • Las personas que lo componen se mueven por motivaciones e intereses personales.
  • La comunicación está desestructurada.
  • En muchas ocasiones se sienten unidos por algo eventual o por razones administrativas.
  • La visión es individual.
  • Existe mucha rigidez en las normas.

En cambio, cuando hablamos de equipo, hay 4 claves imprescindibles que deben darse:

  • Hay un liderazgo definido, aunque éste puede variar, pero todo el mundo sabe quién es el líder en cada momento y situación.
  • Un equipo está dotado de recursos necesarios para conseguir el objetivo.
  • Existe un calendario conocido y compartido por todos los miembros del equipo.
  • Están unidos por un objetivo común. Todos “reman” hacia la misma dirección y saben hacia dónde tienen que ir.

Si quieres que tu equipo realmente lo sea piensa si se están dando los 4 requisitos y si no es así cuál de ellos os falta. En este caso, ¿Qué puedes hacer para conseguirlo? Establece un plan de acción y logra que tu grupo de trabajo sea un equipo.

Potencia el talento del equipo:

¿Te gustaría ser capaz de retener y potenciar al máximo el talento del equipo?

No es tan difícil como parece. La clave en este caso está en escuchar y conocer a todas las personas que componen el equipo. Ya hemos hablado en algún otro post de la importancia de conocer a las personas y ponerlas en valor.

Si no conoces a las personas que trabajan contigo, ¿cómo vas a poder potenciarlas? Y no me refiero sólo a un conocimiento superficial sino a un conocimiento de sus expectativas, inseguridades, qué les incomoda de su puesto de trabajo o qué necesitan que tenga un proyecto para sentirse parte del mismo.

Te sugiero aquí que hagas un ejercicio sencillo: escribe una lista de todas las cualidades de las personas de tu equipo y reflexiona sobre si están desarrollando todas esas cualidades en su puesto de trabajo actual. Es posible que en muchas ocasiones no se les esté dando a las personas la oportunidad de desarrollar todo su potencial. Añade también qué expectativas tienen en la empresa (requisito imprescindible como veremos en otro post para poder motivarlas), qué problemas se están encontrando o cómo podrías apoyarlas mejor.

Para que las personas desarrollen su potencial deben sentir que tienen tu apoyo y la libertad suficiente para tomar sus propias decisiones. Por este motivo los estilos jerárquicos están desapareciendo en las empresas, dando paso a estructuras planas donde la comunicación es más fluida. Las consecuencias de esto es una mejora en el clima laboral y la sensación de un aumento de flexibilidad, libertad y seguridad por parte de los empleados.

Las personas quieren sentir que aportan e importan, estás son las claves cuando trabajas en equipo. Te sugiero ahora que analices tu equipo y la situación en la que se encuentra cada miembro del mismo. ¿Piensas que sienten que están aportando algo al equipo?, ¿Se están sintiendo importantes en él?

Delegación eficaz:

La formación de equipos eficientes pasa obligatoriamente por practicar una delegación eficaz. A menudo se suele confundir delegar con “pasar el marrón a otro”.

Hay algunas claves importantes para delegar son:

1. Elige qué tareas vas a delegar: estas tareas deberían ser tareas repetitivas y con poca repercusión en la cuenta de resultados de la empresa. Haz una lista de todas las tareas que realizas y piensa cuál de ellas se podrían delegar a otra persona. Si te cuesta delegar porque sientes la necesidad de controlar todo piensa que esa es una señal de falta de seguridad. ¿Qué necesitas para cubrir esa seguridad que te falta? ¿Cuáles son las tareas propias de tu puesto?

2. Escoge qué personas cumplen el perfil para realizar esa tarea: De nuevo, es muy importante conocer a las personas que trabajan en el equipo para saber quién tiene aptitud y actitud para realizar esa o esas tareas. Asigna cada tarea del paso anterior a una persona.

3. Da libertad en cómo realizar esa tarea: Deja claro el objetivo o meta final de esa tarea, así como los plazos o cualquier otra información relevante y acepta que “siempre hay varios caminos para llegar a un punto”, da autonomía para que cada persona escoja el “camino” que quiera.

4. Supervisa: Supervisar no es lo mismo que controlar. Controlar es dirigir o dominar, en cambio, supervisar significa vigilar, hacer un seguimiento y apoyar. No debes desentenderte de la tarea sino hacer un seguimiento y preguntar si necesita algo. Recuerda que debes de proveer de recursos a las personas que componen el equipo para que lo sea realmente. Ellas deben sentir que cuentan con tu apoyo en caso de que lo necesiten.

Diversidad en los equipos:

Las personas tenemos por naturaleza una tendencia, unas habilidades que de manera natural realizamos y si estas habilidades son debidamente potenciadas podemos convertirnos en personas excelentes en ese campo.

De nuevo, este ejercicio pasa por conocer a los miembros del equipo e intentar potenciar aquello que de manera natural hacen mejor. ¿Cómo se consigue esto? Pon el foco en lo positivo, así lograrás verlo. La diversidad en los equipos, al igual que en el resto de los entornos, lejos de ser un perjuicio es un gran beneficio. Aprovecha los diferentes puntos de vista, las distintas maneras de percibir las situaciones que tenemos cada persona, las sinergias que puede aportar cada miembro, da libertad para fomentar la creatividad… los beneficios que se pueden obtener son numerosos.

En resumen:

Para crear buenos equipos es imprescindible que conozcamos a las personas, sus expectativas, sus miedos e inseguridades, qué es lo que les hace implicarse (sus valores) y como ya hemos dicho en otros posts que sus valores estén alineados con los de la empresa es un requisito para que el equipo funcione.

Si quieres saber más sobre éste tema, no dudes en escribirme:

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